En el Ecuador, hablar de derecho, justicia y ley es más que citar artículos constitucionales o memorizar códigos. Es enfrentarse a la realidad de un país donde la brecha entre lo que se promete y lo que se cumple es cada vez más evidente. Aunque contamos con leyes que “en teoría” protegen la dignidad humana y promueven la equidad, lo que muchos ecuatorianos viven a diario dista de esa promesa legal; la justicia, en muchos casos, no llega o llega tarde.
La Constitución del 2008 es, sin duda, una de las más progresistas del continente; reconoce derechos individuales, colectivos, ambientales e incluso le otorga a la naturaleza un estatus de sujeto jurídico; pero, ¿de qué sirve una Constitución tan avanzada si no se cumple?
La dignidad humana, que según Pedro Serna debe ser el eje del derecho público, no siempre se respeta en las decisiones del Estado. Cuando los procesos judiciales se alargan por años, cuando una madre no consigue justicia para su hija violentada o cuando alguien sin recursos no puede pagar un abogado, pasa la ley deja de ser una herramienta de igualdad a convertirse en un privilegio para pocos.
El Código de la Niñez y Adolescencia, por ejemplo, busca proteger a niñas, niños y adolescentes, pero la realidad nos golpea con cifras alarmantes de violencia, abuso y abandono; hay leyes, sí, pero también hay falta de personal, de seguimiento, de voluntad. Lo mismo ocurre con el Código Orgánico Integral Penal: ofrece propuestas modernas como la justicia restaurativa, pero muchas veces los jueces no la aplican correctamente o simplemente no hay recursos para hacerlo posible.
Castro, Masache y Durán, en su artículo “La aplicación del derecho público en el Ecuador” explican claramente: el derecho público en Ecuador todavía enfrenta un reto grande, porque la ley no se vive en la práctica como se escribe en el papel. Además, gran parte de la población no conoce sus derechos y sin ese conocimiento, es difícil exigir justicia o defenderse ante abusos; por eso, es importante que el derecho no se encierre en tribunales o universidades, sino que se convierta en una herramienta cotidiana, entendible y accesible para todos.
Cotopaxi Magazine, debe seguir ese camino, porque ese es el sendero que todos requerimos para llegar a ser una provincia grande, igual de grande como nuestro volcán.
“El éxito llega para todos aquellos que están ocupados buscándolo"
HENRY THOREAU.
CARTAS AL DIRECTOR.
Estimados amigos de Cotopaxi Magazine les felicito por la iniciativa de poder generar espacios para los aspectos relevantes de nuestro que hacer tradicional relacionados con la promoción turística y cultural de región central del país. A través de sus páginas he podido informarme de la existencia de varias manifestaciones y destinos excepcionales que orgullosamente forman parte de nuestro país algunos como Patrimonio Nacional, y que gracias a vuestros bien sustentados reportajes coadyuven a que cada día más ecuatorianos seamos conscientes de nuestra riqueza turística, ecológica, étnica y cultural. (JUAN BENALCAZAR)
Expresar que el contenido de “Cotopaxi Magazine” es fruto de un trabajo excelente. Su amplia y específica información da cuenta que Cotopaxi y la Región de la Sierra Central es rica en cultura, turismo e identidad. Muchas felicidades, sigan adelante y buena suerte.(SEBASTIÁN ALMEIDA)
"Si se es emprendedor, hay que creer en el futuro"
Siempre nuestra gratitud imperecedera para aquellos patrocinadores que hicieron posible el nacimiento y existencia de Cotopaxi Magazine, como propuesta comunicacional al servicio de la sociedad.
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